Plena luz de día nublado.
La mirada de intriga de la compañía provisoria.
Este botellón de agua agradece lo potable.
Nada para decir.
Miradas. No tengo ganas de hablar.
Pero no puedo evitar ver.
¿Cerrar los ojos?
Veo igual. Ya conozco.
Tendría que recluirme en lo desconocido.
¿Y mi cámara? Guardada.
No hay fotografías de este desayuno.
Falta. Mucho.
La yerba para el mate.
Alguna otra opción para comer.
Lejos, cerca de casa,
alguien come. Alguien.
No está mal.
Mas no está bien.
Lo acompaña quien quiere acompañarlo.
De lejos se siente más el rencor.
Siempre es una opción.
No hay cosa que esté exenta del peso,
agotador y dudoso,
del decidir.
25/01/2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario