Buenos Aires, 23 Octubre
2001
Hola Ale:
¿Cómo estás? Espero que un poquito mejor.
Bueno, realmente no sé cómo empezar...
Sentí la necesidad de escribirte esta carta como una manera de poner fin a todo lo que me está pasando. No sé si será producto de la impotencia que me causa el tenerte lejos, sin poder ayudarte, contenerte y abrazarte... o si es esa constante sensación de que te me vas, cada día más, y no puedo hacer nada para evitarlo. Esto lo veo en mis sueños, que me persiguen todas las noches y me despiertan con unas ganas de acabar con todo que no pueden ser, que me dejan ese dolor tan hondo e indescriptible.
Todos estos días estuve muy mal. Extrañándote, necesitándote... amándote. Y la verdad que cuando nos vimos, hace dos semanas, quedé mucho peor de lo que me imaginaba. Cómo hice para tragarme la necesidad que sentía de abrazarte, no lo sé, pero al otro día me sentí hasta físicamente mal. Contemplar de nuevo tu hermosura y tus ojos tristes me aniquiló...
Estuve con la cabeza dando vueltas y pensando todo tipo de cosas, cosas que me provocan cada vez más sufrimiento. Pero creo que al final entendí qué era lo mejor...
Y lo mejor, lo que descubrí, es que te tengo que dejar ir... Te tengo que dejar no sólo de mi cabeza, sino también en forma material. Vos te tenés que ir de mí. Y no sólo porque en estos momentos estás pasando un momento crítico son tu familia, que debés resolver sin ningún tipo de presiones... sino porque tenés 15 años y, como vos bien dijiste, tenés que vivir como tal. Tenés que crecer. Sin saltear más etapas, sin sufrir de nuevo más de la cuenta. Y lamentablemente, ese plan no me incluye.
Ojo, no me malinterpretes, no hay nada en el mundo que yo quiera más que estar a tu lado... Pero los dos sabemos bien que hoy por hoy, además de ser imposible, no es lo mejor. Y esto te lo escribo con todo el dolor.
Por eso te pido que tomes esta carta como un "hasta pronto" definitivo. Porque vos lo necesitás, para encarar tus problemas y tu vida con un poco más de aire; y porque yo lo necesito, para poder parar la pelota de mi rollo con vos, y poder seguir mi vida sin tantos fantasmas, sin verte en todos lados.
Yo no sé si a mí me ves como a un boludo llorón, como al amor de tu vida, o como una experiencia más en tus alocados años de juventud, pero tampoco puedo pensar en eso... Solamente quiero que siempre tengas en cuenta dos cosas:
1)NUNCA te mentí en NADA de que te haya dicho.
2) Te amé desde lo más profundo de mi ser, como nunca creí que podía llegar a amar.
Y si escribo en pasado no es porque ya no sea así, sino porque, como dije antes, es lo mejor para los dos.
En estos momentos estoy llorando (y quizás sí sea un boludo llorón) pero qué le vas a hacer, no puedo evitarlo... Lo que sí puedo hacer es decirte GRACIAS. Gracias por meterte en mi vida, por cambiarla para siempre, y gracias por haberme hecho sentir vivo de nuevo, capaz de amar de la forma más hermosa.
Por último, me queda ahora sólo el más feliz y maravilloso de los recuerdos; y la esperande que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse. Porque, aunque sé que hago mal, en el fondo de mi corazón, te espero...
Ojalá hayas sabido entenderme, cualquier cosa no dudes en llamarme o escribirme.
Te deseo mucha suerte, te mando muchas fuerzas, y sobre todo, el más grande de mis besos. Hasta pronto...
G.
23/X/01
P.D: Nunca te olvides que
siempre podés contar conmigo, sea lo que sea, allí estaré.
P.D2: Como verás esta carta te llegó por Alejandro. Te pido perdón por la escenita que te hice ese miércoles.