miércoles, 29 de septiembre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

Mi falta.


Un enchufe roto, una cama revuelta y ninguna flor en mi balcón. ¿Cuánta belleza puede uno soportar?

lunes, 27 de septiembre de 2010

Mi fortuna.



G. me mandó dos fotos hoy en un email que decía:


Sigo siendo un boludo llorón.
Gracias...
Querés que nos veamos?


El agradecido soy yo.

Mi verdad.

Año 2001. Tomé mis primeras fotografías. Fue en conjunto con un novio que yo tenía. Costa atlántica, invierno, playa, un fiat 147, él, yo y nada de ropa. Retratos o autorretratos desnudos. Él se ocupó del revelado. Esas eran unas pocas. De todo ese carrete, tan sólo algunas más. Supe que había una mía, de una estación de servicio, la de Dolores, que era muy bonita. Nunca la vi. Mi familia descubrió versiones digitales de mi desnudo, que era hermoso, y las borró. Conocían a aquel novio mío y entonces a él, lo amenazaron. Y claro. Nada cambió mucho con los años. Nadie denunció a nadie, yo me desvinculé primero de aquel personaje que fue mi novio, luego de mi otro novio y muchos años después, hace pocos meses, de mi familia. Las fotos, esas fotos, mis fotos, mis primeras fotos. Fueron supuestamente quemadas junto a los negativos. Las copias digitales que otros tenían también supuestamente borradas. Aun lamento no haberlas visto. Tardé muchos años en volver a tomar una cámara. Exactamente 5. Y lo hice en medio de un período de enfermedad que me tuvo deprimido, delgado y torturado durante 10 meses. Nada de lo que he hecho hasta aquí ha logrado suplir la falta de esas primeras fotos, que no fueron porque nunca las vi. Sólo comentarios. Nada más duro que un comentario positivo sobre una foto propia jamás vista. Suena imposible. Pero es parte de quién soy. Amo a esas fotos y no las conozco. Ojalá algún día vuelvan a mí. Ojalá algún día, logre saldar la falta. Ojalá algún día ese desnudo hermoso sea visto. Por favor. Aunque sea sólo yo. Sólo yo.

Mi truco.

"Mostrame cómo hacés ese truco"
"Ese que me hace gritar" me decía
"Ese que me hace reír"
Y arrojó sus brazos rodeando mi cuello
Mostrame cómo lo hacés y te prometo
Que me voy con vos
Que me escapo con vos

Girando en ese borde resbaladizo
Besé su rostro y su cabeza
Y soñé con todas las formas posibles
En las que podía hacerlo brillar
"¿Por qué estás así?" me decía
"¿Por qué no te das cuenta
que estoy enamorado de vos?"

Vos
Suave y único
Vos
Solitario y perdido
Vos
Tan extraño como los ángeles
Bailando en los océanos más profundos
Dando giros en el agua
Sos como un sueño...
Como un sueño

La luz del sol me tomó por sorpresa
Debo haber estado dormido por días
Y moviendo mis labios, diciendo su nombre
Abrí mis ojos...
Y me encontré solo
Solo
Solo encima de un mar rabioso
Un mar que se robó al chico que amaba
Y lo ahogó en lo más profundo de mí...

Vos
Suave y único
Vos
Solitario y perdido
Vos
Como el paraíso

G.
20/X/2001

Carta para mí.

Buenos Aires, 23 Octubre
2001

Hola Ale:
¿Cómo estás? Espero que un poquito mejor.
Bueno, realmente no sé cómo empezar...
Sentí la necesidad de escribirte esta carta como una manera de poner fin a todo lo que me está pasando. No sé si será producto de la impotencia que me causa el tenerte lejos, sin poder ayudarte, contenerte y abrazarte... o si es esa constante sensación de que te me vas, cada día más, y no puedo hacer nada para evitarlo. Esto lo veo en mis sueños, que me persiguen todas las noches y me despiertan con unas ganas de acabar con todo que no pueden ser, que me dejan ese dolor tan hondo e indescriptible.
Todos estos días estuve muy mal. Extrañándote, necesitándote... amándote. Y la verdad que cuando nos vimos, hace dos semanas, quedé mucho peor de lo que me imaginaba. Cómo hice para tragarme la necesidad que sentía de abrazarte, no lo sé, pero al otro día me sentí hasta físicamente mal. Contemplar de nuevo tu hermosura y tus ojos tristes me aniquiló...
Estuve con la cabeza dando vueltas y pensando todo tipo de cosas, cosas que me provocan cada vez más sufrimiento. Pero creo que al final entendí qué era lo mejor...
Y lo mejor, lo que descubrí, es que te tengo que dejar ir... Te tengo que dejar no sólo de mi cabeza, sino también en forma material. Vos te tenés que ir de mí. Y no sólo porque en estos momentos estás pasando un momento crítico son tu familia, que debés resolver sin ningún tipo de presiones... sino porque tenés 15 años y, como vos bien dijiste, tenés que vivir como tal. Tenés que crecer. Sin saltear más etapas, sin sufrir de nuevo más de la cuenta. Y lamentablemente, ese plan no me incluye.
Ojo, no me malinterpretes, no hay nada en el mundo que yo quiera más que estar a tu lado... Pero los dos sabemos bien que hoy por hoy, además de ser imposible, no es lo mejor. Y esto te lo escribo con todo el dolor.
Por eso te pido que tomes esta carta como un "hasta pronto" definitivo. Porque vos lo necesitás, para encarar tus problemas y tu vida con un poco más de aire; y porque yo lo necesito, para poder parar la pelota de mi rollo con vos, y poder seguir mi vida sin tantos fantasmas, sin verte en todos lados.
Yo no sé si a mí me ves como a un boludo llorón, como al amor de tu vida, o como una experiencia más en tus alocados años de juventud, pero tampoco puedo pensar en eso... Solamente quiero que siempre tengas en cuenta dos cosas:
1)NUNCA te mentí en NADA de que te haya dicho.
2) Te amé desde lo más profundo de mi ser, como nunca creí que podía llegar a amar.
Y si escribo en pasado no es porque ya no sea así, sino porque, como dije antes, es lo mejor para los dos.
En estos momentos estoy llorando (y quizás sí sea un boludo llorón) pero qué le vas a hacer, no puedo evitarlo... Lo que sí puedo hacer es decirte GRACIAS. Gracias por meterte en mi vida, por cambiarla para siempre, y gracias por haberme hecho sentir vivo de nuevo, capaz de amar de la forma más hermosa.
Por último, me queda ahora sólo el más feliz y maravilloso de los recuerdos; y la esperande que algún día nuestros caminos vuelvan a cruzarse. Porque, aunque sé que hago mal, en el fondo de mi corazón, te espero...
Ojalá hayas sabido entenderme, cualquier cosa no dudes en llamarme o escribirme.
Te deseo mucha suerte, te mando muchas fuerzas, y sobre todo, el más grande de mis besos. Hasta pronto...

G.
23/X/01

P.D: Nunca te olvides que siempre podés contar conmigo, sea lo que sea, allí estaré.
P.D2: Como verás esta carta te llegó por Alejandro. Te pido perdón por la escenita que te hice ese miércoles.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Mi felicidad.


De manera extraña. E inentendible. Quizá siempre haya sido feliz. No lo sé.

Mi motivo.

La cámara es mi prótesis ideal. Suple todo lo que me falta para poder encarar el mundo, la vida. Mi vida. Es mi necesidad. Y la amo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un axt.

Foto: Cintia Axt.

Un gesto y un motivo.

Fue eso. Un gesto. Él, un ganador. Será que lo de la humildad hay que reservarlo para uno. Quizá tengamos que decir las cosas de manera pretenciosa y ambiciosa. Sobre qué estoy trabajando fue que él me preguntó y yo contesté: "sobre mi escuela primaria". Y eso es 100% cierto. Pero su gesto fue una mezcla muy precisa de sorpresa y desconfianza. Horas después, me pinché. Mal.
Me pregunto cuál es el punto en el que uno tiene que dejar de contar, de hablar. ¿Tendría que haber generado un espacio de intriga? ¿O haber apelado a mi desconocimiento de la certeza del tema de mi trabajo? Igual... ¿para qué?
Mi trabajo es trabajar. Pero ayer, como otras veces, me pregunté sobre qué motivo tengo para hacer lo que hago. Es una actividad que viene con cuotas de exitismo, exigencia y muchas veces esa emotividad posada y berreta. Y entonces me di cuenta de que me perdí.
A mí. Sí. A mí mismo me perdí. Medio emo. Un garrón. Pero me pasa. ¿Qué será que hace que me pierda? Mmm... A la mañana mi shrink me desaprobó sobre varias decisiones que estuve tomando la última semana. Al mediodía sufrí por los escaneos de los negativos de mi tesis. A la tarde fui a buscar un lente para mi cámara, pero ya se había vendido. Después a buscar las copias de las fotos escaneadas [TERROR]. Y con la comida vino el gesto de él, lapidario.
Necesito recordar ese motivo por el cual amo lo que hago. ¿Cómo puede ser que uno se olvide de algo tan importante?
Ahora. Si tan fácil es perderlo, no puede ser tan difícil encontrarlo... Me doy 24 hs para encontrar al guachito. No puede estar muy lejos. Espero.

Una meta.

Hacer que este blog sea lo menos parecido a mí posible... Es que hoy estoy pinchado. ¡Ay! ¡Perdón!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Un imposible.


Si alguna vez pudiese ser mujer, elegiría tener 15 años y ser exactamente así, como Flor.

[Marzo 2010. Modelo: Florencia Quintana. 14 años al momento de la foto. Estilismo: Consuelo Fernández Iraci. Maquillaje: Sergio Erasmo. Madre: Paola Ayuso.]

Una carta.

Algún día escribiré la más hermosa carta de amor...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Un recuerdo.


Aunque olvidado, éste debe ser un recuerdo. No sé cómo fue que tomé esta fotografía. Probablemente sí lo sepa y esto no sea más que un olvido. Entonces ahora me encuentro pensando en la memoria. Y en esos recuerdos que la forman pero que olvidamos. Y digo: si mi memoria pudiese ser vista ¿podría verse así? Ojalá que sí.

Un aplauso.

Un aplauso para la amistad. Ja!

Besitos.

[Modelo: Nico Álvarez. Gran Músico. Integrante de So Abra. http://www.myspace.com/soabra ]

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Un panchito.

Y a veces se necesita otro pancho para darse cuenta de que menos es más y que el trabajo es mejor cuando efectivamente se trabaja...



El guachito llevó su tiempo de retoque. Acá abajo va la versión tiroteada...



Fotos: Barbosa, Glauser, Miraglia, Sukmann. Todos en el 2010.

Un pancho.

A veces alcanza con un simple panchito para ver los rasgos TOC que uno tiene...


Arte: aLe Barbosa.
Fotografía: Barbosa, Glauser, Miraglia, Sukmann. Todos en el 2010.

miércoles, 8 de septiembre de 2010